Iniciativas contra
la censura
Yaxys D.
Cires Dib

La
conferencia de Gisela Delgado del pasado miércoles en la Fundación Hispano
Cubana versó sobre el surgimiento y la heroica labor de los bibliotecarios
independientes cubanos. Y como suele suceder en estos casos, los presentes
elogiaron la valentía de esos activistas y en especial de la conferenciante,
que actualmente coordina este proyecto que comprende una red de bibliotecas
extendida por toda la isla. Junto al coraje de todos los disidentes que
desafían al régimen, hay que destacar la importancia de cara al futuro de un
proyecto que burla la férrea censura.
Mirémonos en
otros espejos y veremos que una de las causas del fracaso democrático en
otras experiencias históricas ha sido la inexistencia de una sociedad civil
madura, aunque sea medianamente articulada y preparada para ayudar a los
ciudadanos a superar el daño antropológico causado por el totalitarismo.
Para los
amantes de la libertad, ciertamente, ha sido motivo de decepción que la
caída del régimen comunista no haya significado la llegada de la democracia
a Rusia. Tengamos presente que la sociedad rusa en la segunda década del
siglo XX pasó de un régimen feudal a uno comunista totalitario, instaurado
por Lenin, promotor del terror de las masas. A las puertas del siglo XXI
transitó hacia un capitalismo de estado, con el autoritarismo como una de
sus notas característica.
Por ello, a
diferencia de países como República Checa o Polonia, los destinos de Rusia
están en manos de la antigua casta político-militar. Lo cual en la práctica
ha dado lugar a que no acaben de llegar las libertades plenas y el respeto a
los derechos humanos, tal como se entienden en Occidente.
Traigo a
colación el caso de Rusia, porque eso es precisamente en lo que no debemos
caer los cubanos. De ahí el valor de iniciativas sociales como la que
impulsan Gisela y un grupo valeroso de bibliotecarios independientes, en
línea con la exhortación de Juan Pablo II de "estimular todas las
iniciativas que puedan configurar una nueva sociedad".
Dos
instrumentos preferidos por los estados totalitarios para someter a los
ciudadanos son la censura y la manipulación de la información. Ofrecerles a
los vecinos, familiares y amigos la oportunidad de leer libros como el
"Espíritu de las leyes", de Montesquieu; "El Poder de los sin Poder", de
Václav Havel; o "El camino hacia la servidumbre", de Hayek, es
proporcionarles una fuente de liberación incalculable.
La
proliferación de bibliotecas --y últimamente el fenómeno de los blogs--
contribuye a la reconstrucción del tejido social en Cuba, como necesidad
urgente para su presente y futuro.