MODELOS PARA UN FUTURO
EN DEMOCRACIA EN CUBA

Marcelino Miyares.[1]
Presentación en el Seminario de la IDC en Roma: “Cuba y Democracia”. 29 Octubre 2004

 

Antes que  nada queremos agradecer a la Internacional Demócrata Cristiana y a su presidente Jose Maria Aznar López, a su vice-presidente Pier Ferdinanado Casini, la iniciativa de este seminario Cuba y Democracia así como al staff de la IDC bajo la dirección de su secretario Ejecutivo Antonio López-Isturíz, la coordinación de Jose Luis Fontalba y el trabajo eficiente de Yelba Torres.

 

El tema de este panel es Un Futuro en Democracia en Cuba. Voy a intentar presentar el punto de vista de la Democracia Cristiana Cubana proponiendo un Modelo de Futuro que llamaremos el Modelo Soberano Cubano.

 

Este modelo parte de la siguiente hipótesis de trabajo politico:

 

DE LA CAPACIDAD SOBERANA Y CREATIVA DE TODOS LOS CUBANOS, EN CUBA Y EN LA DIASPORA DEPENDE UN VERDADERO FUTURO EN DEMOCRACIA EN LA IV REPUBLICA CUBANA.

 

En ninguna de las tres republicas anteriores TODOS los cubanos tuvieron verdadera participación. Me explico.

 

La primera republica con su consititucion de 1902 estuvo mediatizada por una ley del congreso de los EE.UU., la llamada enmienda Platt. Los cubanos no participaron en el tratado de Paris firmado por los EE.UU. y España, que da fin a nuestra guerra de independencia de 30 años. Sencillamente nos dejaron “fuera”.

 

La segunda república comenzó con la constituyente de 1940 en la que por primera vez hay una participación plural de todos los cubanos. Por primera vez en la historia de Cuba el partido comunista cubano participó en el proceso político. Poco duro la participación porque el golpe de estado de 1952 mediatizo la participación plural, nuevamente dejando fuera a los elementos más progresistas de la sociedad: estudiantes, trabajadores, intelectuales y algunos empresarios.

 

La tercera republica que se inicia con el triunfo de la insurrección armada en 1959 y culmina con la constitución del 1976 produce una división de la familia cubana generando una diáspora de dos millones de cubanos. Nos han dejado fuera a dos millones de cubanos en la diáspora y dentro de Cuba se han quedado fuera los que no pueden aceptar la ausencia de un estado de derecho y el imperio de un estado autoritario, personalista y totalitario.

 

En la última fase de la tercera republica Castrista se pueden claramente identificar dos modelos de futuro. El modelo de la nomenclatura cubana y el modelo de Transición del congreso y gobierno de los EE.UU.

 

El modelo de la nomenclatura cubana se le identifica como el modelo de la Sucesión.

 

Este modelo postula que la Cuba post-Castro mantendrá las estructuras político-militares existentes y buscara la forma de evolucionar y mantenerse en el poder. Por mucho que no nos guste, es innegable que el Castrismo ha logrado institucionalizarse y que sus pilares son el ejército y el partido. En este modelo el nuevo gobierno buscara la forma de “pactar” con los EE.UU., repitiéndose Paris 1898. Tanto la disidencia/oposición dentro como fuera de Cuba nos quedamos fuera en este modelo. Este modelo/escenario es el que la mayor parte de los cubanologos considera de mayor probabilidad.

 

El segundo escenario es el que esta representado por el embargo, Ley Torricelli, Ley Helms-Burton y recientemente el documento emitido por la Casa Blanca sobre la Transición hacia la Democracia en Cuba. Este modelo postula que en un cambio de gobierno en la Cuba post-Castro, el gobierno de los EE.UU. utilizara el arma del embargo y otras presiones económicas para “forzar” una democratización definida en gran medida por la celebración de elecciones estilo USA, así como un sistema de gobierno similar al de los EE.UU. En este modelo nos quedamos fuera muchos cubanos que no creemos que la presencia de los EE.UU. en un proceso de reconstrucción sea saludable para una verdadera democracia en Cuba. En este modelo se quedan fuera también muchos de los cubanos dentro de Cuba tanto en la disidencia/oposición como reformistas dentro de la maquinaria del estado.

 

Ninguno de los dos modelos anteriores responde a lo que los cubanos somos capaces de hacer. De la misma manera que los cubanos hemos sido capaces de crear un Miami que no existía, con trabajo y creatividad; de esta misma forma los cubanos dentro y fuera de Cuba, recogiendo las experiencias de las tres republicas mas la experiencia de una cultura democrática en el exilio podemos si queremos y si “nos dejan” construir un modelo de futuro en verdadera democracia. Este modelo lo bautizamos como el MODELO SOBERANO CUBANO; tiene las siguientes características y requiere las siguientes condiciones:

 

1.- Integrar las dos experiencias: la de los cubanos en cuba y la de los cubanos en la diáspora. No puede excluirse a ninguno de los dos factores.

2.- Desarrollo de una gran coalición o concertación dentro y fuera de Cuba. El estado actual de represión interna sugiere que  esta concertación se trabaje en el exilio y que a medida que se vaya haciendo realidad sea capaz de ser “vendida”, aceptada como camino real por el liderazgo dentro de la isla que es múltiple y plural. Es necesario coordinar esfuerzos en el exilio. Por ejemplo, en lo que va de año se han realizado varios esfuerzos en esta dirección, pero independientes. Me refiero a la iniciativa del Centro Carter que ha logrado producir un dialogo nacional entre 27 organizaciones de la diáspora. Recientemente en Praga se ha hecho un esfuerzo de apoyo internacional de ONGs y personalidades internacionales. La pasada semana en México la Konrad Adenauer conjuntamente con del CIDE universitario de México y la Ford Foundation patrocinaron un seminario titulado Cuba hoy y Mañana. Durante 15 años La Plataforma Democrática Cubana, coalición con representación de las tres internacionales ha sido capaz de trabajar y de prepararse para promover la gran  coalición/ concertación del exilio. En fin, esta gran concertación debe de iniciarse en el exilio porque tenemos libertad para hacerlo, recursos y cultura democrática de coaliciones.

 

El modelo soberano  debe de ofrecer un futuro en Cuba para todos. Especialmente a los reformistas dentro del sistema. Personas que han dedicado sus vidas a un modelo que fracasó. A estas personas no se les puede abandonar ni dejar fuera. A ellos en especial es a los que tenemos que “venderles” el modelo soberano de forma tal que vean los grandes beneficios que para la nación cubana tiene el cambio y la transición hacia un estado de derecho.

 

3.- Este modelo soberano postula un desarrollo económico y político brusco en paralelo. Esto es, un proceso no linear sino paralelo. El modelo de crecimiento económico ha de liberar al individuo mediante la participación en pequeñas y medianas empresas. Un modelo económico empresarial cuyo objetivo es convertir a cada ciudadano que lo quiera en empresario. Paralelamente un desarrollo político cuya culminación es una constituyente abierta en la que el único dogma es el imperio del estado de derecho. Sobre esta base, los cubanos debemos de usar nuestra creatividad y experiencias políticas, dentro y fuera de Cuba para encontrar el sistema de gobierno que  queramos.

 

4.- Finalmente este modelo soberano cubano debe de ser de orientación humanista. Los Demócrata cristianos haremos todo lo posible dentro del pluralismo propuesto, por promover el humanismo cristiano, cuyos pilares son la libertad, el respeto a los derechos humanos, el imperio del estado de derecho, el principio de subsidiaridad, y la justicia social con desarrollo económico.

 

Muchas gracias.

 

1 Marcelino Miyares, Ph D. en ciencias políticas, Northwestern University, Evanston (Chicago). Autor de Modelos de Participación Politica de los Hispano-Americanos en los EE.UU. Arno Press: The New York Times, 1976. Co-fundador y presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba. (PDC de Cuba). Co-fundador y miembro del la Plataforma Democrática Cubana. Participante en la invasión de Bahía de Cochinos y ex prisionero de guerra.


 

[1] Marcelino Miyares, Ph D. en ciencias políticas, Northwestern University, Evanston (Chicago). Autor de Modelos de Participación Politica de los Hispano-Americanos en los EE.UU. Arno Press: The New York Times, 1976. Co-fundador y presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba. (PDC de Cuba). Co-fundador y miembro del la Plataforma Democrática Cubana. Participante en la invasión de Bahía de Cochinos y ex prisionero de guerra.