Antes del
referendo
Miguel
Saludes
Una
encuesta singular ha aparecido en el diario cubano Trabajadores. El breve
cuestionario gira en torno a las próximas votaciones sobre el cambio en la
Constitución de Venezuela. Después de ofrecer su versión sobre los últimos
acontecimientos en la nación sudamericana, la redacción del periódico busca
conocer la opinión de sus lectores al respecto. Para la propaganda oficial
en la Isla las reformas de Hugo Chávez tienen más peso que muchos problemas
internos en espera de solución.
Cinco
son las preguntas a responder. La primera está relacionada con la reacción
de Estados Unidos y la que se produciría dentro de sociedad venezolana de
verificarse los cambios propuestos. Las que siguen cuestionan si las
reformas afectarán a las minorías privilegiadas, si darán más poder a las
masas populares, promoverán la igualdad y democracia verdadera y si
fortalecerán la soberanía de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Resulta curiosa
la inclusión de estos dos últimos países en una pregunta que atañe a cambios
internos en el primero. El cuadro final se corresponde con un seco “no sé “.
Imagino que el cuestionario, con tan poco margen para responder, será
completado afirmativamente en todos los casos. Su enfoque está dirigido a
obtener las respuestas que se quieren.
La gran
interrogante sobre si después del 2 de diciembre
existirá más pluralismo, la
democracia será verdadera o reinará la igualdad en Venezuela, puede
despejarse viendo el paradigma cubano que tanto admira el propulsor del
socialismo de nuevo tipo. Hasta los lemas y las acciones guardan un parecido
impresionante, aún sin haberse aprobado esos cambios.
Los
sucesos más recientes en el acontecer regional, todos en relación con el
gobierno de Chávez, ayudan a enredar las expectativas del panorama que se
prepara a casi unas horas del referendo. Los recientes altercados verbales
entre los presidentes de Colombia y Venezuela, el famoso tapa boca propalado
por su Majestad Juan Carlos a Chávez durante la clausura de la Cumbre
Iberoamericana y la muerte de un presunto chavista en las manifestaciones
más recientes, tienen algo en común. Estos acontecimientos conforman el
vórtice de una tormenta que cada vez se organiza mejor.
Si por
una parte la frase del monarca español cayó como un balde de agua fría en la
proverbial verborrea del mandatario venezolano, esto no disminuyó la
capacidad de este para sacarle provecho al tenso desenlace. Y lo que hizo
fue utilizar el exabrupto real para encender las pasiones tercermundistas
contra el primer mundo. En el llamado a silencio dirigido solamente a su
persona, involucró a prohombres hispanoamericanos como Tupac Amaru, Simón
Bolívar o San Martín. Algo parecido hizo con el altercado colombo
venezolano. Después de provocar un desenlace nada inesperado de acuerdo a la
manera de manejar su posición como mediador entre las guerrillas y el
gobierno de Uribe, acusó a este último de pertenecer a la estirpe
santanderista, que quiso asesinar al Libertador. Chávez se remontó a los
tiempos en que la Gran Colombia se disolvió. Pero la actualización del hecho
busca centrar la atención sobre un complot contra la revolución bolivariana
que el preside.
Algunos
se preguntan si todo este comportamiento no redundará de manera negativa
para el gobierno de Venezuela, debido a los problemas que se está creando
con el resto de los presidentes del área. Lo que esta actitud parece indicar
es que a Hugo Chávez no le interesan las democracias del continente. La
salud de estas le tiene sin cuidado. Más bien trata de incentivar el
malestar de los pueblos contra esos sistemas para desestabilizarlos. Su gran
objetivo es mover a las masas populares a la sombra de su liderazgo. Ya lo
expresó al decir que Colombia se merecía un mejor presidente. Acaso tiene
pensado algún mandatario para la vecina nación y no duden que será un
seguidor de su estilo.
Otra
jugada de Hugo es culpar por el fracaso en la operación humanitaria que
buscaba liberar los rehenes a cargo de las FARC, a la decisión del
presidente Álvaro Uribe, al suspender la mediación de su homólogo
venezolano. La maniobra de este último era evidente. Poner a Uribe en
situación comprometida, quedar como el gran salvador, sin tener que
garantizar nada a cambio, y a la vez dar un sitio preferencial para los tiro
fijos de la guerrilla. Por ahora perdió la ocasión de llevar a estos al
poder, vía electoral, para luego asentarlos indefinidamente mediante su
metodología. Plan maestro que nunca pudo cristalizarse con las técnicas
castristas pero que los petrodólares si tienen oportunidad de conseguir.
La
enviada de Juventud Rebelde para reportar lo que ocurrirá el próximo domingo
en Venezuela, ha adelantado algo de lo que puede suceder a partir de esa
fecha si en definitiva se aprueban los cambios en la Constitución. Tomando
prestada la voz de una trabajadora sencilla, nombrada Betsi, se inventó una
misión inexistente, a la que nombró Misión Urdaneta.
Su significado es muy parecido a una experiencia implementada de múltiples
maneras en Cuba. Al que no le guste Chávez que prepare las maletas.
Esto sería solo una parte de lo mucho que se está jugando
el venidero 2 de diciembre en las urnas venezolanas.