Los jakes
que nos separan del Mate definitivo
Miguel Saludes
La liberación de Ingrid Betancourt junto a otros rehenes, incluidos los tres
ciudadanos norteamericanos, sigue siendo centro de la atención informativa.
La exitosa maniobra que puso fin a la tragedia de la ex candidata, irrumpió
con la fuerza de un tsunami no solo a Francia, segunda patria por
nacionalización para Betancourt. Mientras en París se detuvo el reloj que
medía cada minuto de su vida en cautiverio, las principales ciudades
italianas exponían en los edificios públicos la foto de la secuestrada.
Pero no todo es armonía en este jolgorio de connotación internacional. A
medida que el tiempo transcurre alejándonos del momento heroico del rescate,
proliferan los cuestionamientos. Declaraciones polémicas, controversias y
numerosas especulaciones se desataron tan pronto culminó la operación Jake.
La misma trama de esta acción se hace más compleja a medida que la historia
toma cuerpo.
La referencia ajedrecística en el nombre de operativo se justifica con los
hechos que se derivan de sus resultados. Muchos se cuestionan si realmente
estamos cerca del final o simplemente con la audaz jugada se abren salidas
impredecibles, capaces de alargar el peligroso desafío o crear nuevos retos
para el futuro.
Las propias declaraciones de Ingrid Betancourt dieron paso a una corriente
de expectativas, no solo respecto al panorama político interno de su país.
Sus palabras de reconocimiento hacia el presidente Álvaro Uribe fueron
seguidas por una petición del cese en las actitudes de odio. El reclamo de
Betancourt iba dirigido tanto a las FARC como al mandatario colombiano, un
paralelismo que muchos han considerado injusto. No ha sido la única nota
reprobatoria recibida por la ex rehén. Admiradores, antiguos colaboradores y
hasta compañeros de cautiverio parecen molestos por la preponderancia que
Ingrid parece dar al escenario francés en este episodio, la negativa a
participar en una marcha programada contra el terrorismo en su tierra natal
y las discordantes declaraciones sobre su ex compañera de causa y secuestro
Clara Rojas.
Las suspicacias también rondan a Uribe. La solución del problema vino en un
momento crucial donde enfrenta la censura de opositores y la propuesta de
una fórmula hecha por él mismo para ratificar los resultados que lo llevaron
por segunda vez al frente del gobierno. Pero las repercusiones políticas del
rescate se extienden más allá de Bogotá. Cabe resaltar la visita que
realizara del candidato republicano Jonh Mc Cain a Colombia, primera de un
político norteamericano envuelto en plena campaña electoral. La estancia del
senador, casi coincidiendo con la inminencia del importante suceso, no pasó
desapercibida por los analistas. De ser ciertas las aseveraciones de algunas
fuentes noticiosas sobre el conocimiento previo que tenía la Casa Blanca del
plan y sus posibilidades de éxito, Jake tendrá que ser anotada como una
movida que ha obligado al replanteamiento de otras importantes partidas.
En esta especie de simultánea mundial hay que observar el posicionamiento de
los que mueven las fichas desde Caracas y La Habana. Es apreciable la manera
en que Hugo Chávez cambió la estrategia de su juego. El hasta hace poco
defensor del reconocimiento beligerante para las FARC, ahora pide a estas
fuerzas que abandonen el camino de las armas, mientras acoge y felicita al
hermano Uribe. El presidente bolivariano parece inclinarse por el enroque
salvador.
El desconcierto se hace evidente en la mesa donde se sienta Fidel Castro. En
un escrito atribuido a su autoría, a la vez que aconseja a los huérfanos de
Tiro Fijo mantener sus posiciones aguerridas, acota defectos y problemas de
las fuerzas insurgentes. El viejo dictador se desmarca de las guerrillas
colombianas asegurando que sus métodos no se corresponden con los de la
revolución cubana. Lo mismo hace respecto al liderazgo de Marulanda. Castro
asevera que jamás llegó a intercambiar personalmente con el desaparecido
jefe. De este comenta que poseía un bajo nivel escolar, al que atribuye sus
malas decisiones, sectarismo y métodos de mando férreos. En su reflexión
Castro reconoce la situación de corruptela que hizo mella en las FARC, las
relaciones de la organización con el narcotráfico, el mal camino de los
secuestros y otros hechos de violencia a los que califica de “extremos”.
Pero al enfermo comandante le apareció una situación inesperada en el
torneo. Sendas cartas, una firmada por Oscar Espinosa Chepe y otra de las
Damas de Blanco pudieran ser el inicio de una cruzada en busca del apoyo de
la Betancourt a favor de los prisioneros de conciencia cubanos. En este
sentido la recién liberada adelantó un paso cuando se expresó sobre Hilda
Molina, enclaustrada en la jungla ideológica cubana por capricho del
Comandante retirado. La ex candidata presidencial colombiana prometió orar
para que la neuro cirujana pueda salir de su tierra.
Más allá de las consideraciones críticas y especulaciones que giran
alrededor del Jake que devolvió a Ingrid Betancourt a la libertad, queda una
cuestión vital pendiente y no es otra que el movimiento definitivo que ponga
fin a esta cruel partida desarrollada sobre el tablero nacional colombiano.
Sus gentes fueron tomadas como piezas en esta macabra lid. Sin misericordia
fueron llevados durante medio siglo por un casillero imaginario al precio de
sus vidas y sueños. Sería deseable que este horrendo campeonato, que no
tiene nada que ver con el deporte ciencia, finalice no solo en Colombia. En
México con el término de tráficos humanos y de drogas. En Cuba mediante una
salida hacia una democracia que cambie el destino de sus ciudadanos. Para
Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua soluciones verdaderas y no el
populismo que desvirtúa las necesidades de una transformación socio
económica para sus pueblos. El continente todo, desde Alaska hasta la
Patagonia, clama por un reinado de paz y justicia que deponga la corona del
terror, la miseria y la violencia. No son pocos los jakes que hacen falta
para que se produzca este Mate vivificador.