Un llamado de ODCA para toda América.
Adrián Leiva
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Comisión
de trabajo sobre derechos humanos
encabezada por Vinicio Cerezo. |
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Decir que en América
Latina existe arraigada una democracia donde le cumplimiento de
todos los derechos es una realidad fehaciente, sería presentar
una imagen falsa de la situación en que viven nuestros pueblos.
Latinos, mestizos, blancos, hispanos, anglosajones, negros,
integrantes de diferentes nacionalidades o etnias chocan con el
drama de la falta de derechos garantizados. El disfrute de
algunos o la violación de casi todos los derechos humanos
reconocidos es un problema que se agudiza en los países con más
empobrecidos y en sentido general entre las capas sociales más
desfavorecidas en el continente.
En los últimos años cuando cuando se
habla de derechos humanos y democracia las miradas se detienen con mayor
fijeza en los aspectos políticos, libertad de expresión y procesos
electorales. No ocurre lo mismo con los niveles de pobreza, desigualdad
social, falta de atención médica y de enseñanza, gratuita. Menos aún con
problemas de alimentación, vivienda, agua potable y el acceso a otras
necesidades básicas a las que no accede una parte considerable de ciudadanos
de toda la América, independientemente del sistema donde estos vivan, no
importa si es bajo un régimen totalitario o un sistema democrático.
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Vista
lateral del evento en primer plano el periodista Adrián Leiva. |
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La razón indica que los
derechos inherentes a la persona humana no deben quedar
supeditados al orden de ideologías políticas. El pensamiento
político, resultado de la propia existencia humana, rectamente
concebido, está en relación directa con la buena salud que tenga
la sociedad. Por ello cualquier ideología, por humanista que
aparente ser, si condiciona, limita o no garantiza, al menos la
mayor parte de los derechos, se convierte en un veneno contra la
persona en su propia naturaleza.
Cada año nuestros países generan
riquezas que superan las necesidades de vida modestamente aceptables para
todos los habitantes del continente. Pero a pesar de esto la desigualdad y
la distancia entre ricos y pobres se acentúan más, como resultado a la
injusta distribución y a políticas de gobernabilidad cada vez menos
efectivas. Ello trae como resultado un descontento creciente entre la
población y el reclamo de los pueblos a quienes les gobiernan para que
busquen solución al cúmulo de problemas sociales en crecimiento. La
situación se torna altamente peligrosa para la estabilidad de las naciones.
La gestión de los gobiernos para
desarrollar una agenda que contribuya a levantar el nivel de social se ve
maniatada por el peso de deudas cada vez más difíciles de pagar. Las
prácticas de un capitalismo salvaje, o la presión de los grupos económicos
de poder, es la causante de una buena parte de esta problemática.
ODCA, organización continental que
agrupa a todos los partidos políticos de la democracia cristiana
latinoamericana, lanzó la iniciativa de un llamado a todas las fuerzas
políticas de la región, sin exclusiones. La reunión celebrada a finales de
enero en Miami se propone desarrollar una agenda de derechos humanos y
democracia para toda la América. La condición humana de la persona será el
centro de este proyecto.
Los dirigentes de la organización
demócrata cristiana continental están concientes de que la solución a los
problemas sociales, políticos y económicos que se verifican en nuestra
región, el amplio inventario de violaciones de derechos humanos y la
verificación de una plena democracia no pueden resolverse si no se toma
conciencia clara por parte de las fuerzas políticas en nuestro escenario.
El mismo día en que comenzó la
reunión aparecieron en algunos diarios informaciones inexactas y
distorsionadas sobre el objetivo que se propone ODCA. El mismo busca lograr
una democracia continental de cara al siglo XXI y no un enfoque
unidireccional para trazar una política respecto a Cuba, como
equivocadamente señaló una fuente. Cabe destacar la proyección de
importantes figuras de la democracia cristiana latinoamericana en el
encuentro. Vinicio Cerezo y Jorge Quiroga, ambos ex mandatarios de Guatemala
y Bolivia respectivamente, manifestaron agudas críticas hacia la manera en
que economía y derechos sociales se encuentran divorciados en el continente.
La democracia requiere de ingentes esfuerzos en la búsqueda de una
participación plena de las mayorías en las riquezas generadas. En ese mismo
sentido se manifestaron Manuel Espino, presidente de ODCA y Marcelino
Miyares, secretario de asuntos políticos de ODCA y actual presidente del
Partido Demócrata Cristiano de Cuba.
La realidad es una. Los pueblos
reclaman justicia social y respeto a una verdadera democracia. Los partidos
y alianzas políticas están en la obligación de actuar en favor de estos. El
no cumplimiento de todos los derechos universales reconocidos todavía es una
aspiración en la mayoría de los países que componen nuestra América. Existen
peligros que amenazan el futuro del continente. ODCA lanzó el llamado para
poner remedio a tiempo. Que no caiga en oídos sordos.