Primavera Negra y palomas
blancas
Miguel Saludes.
El quinto aniversario de los hechos acontecidos en marzo del 2003 fue
recordado en Cuba desde dos enfoques opuestos diametralmente. Uno de ellos,
un escrito atribuido al ex gobernante cubano Fidel Castro, trató la
efeméride según el punto de vista del poder. En la otra perspectiva estaban
las Damas de Blanco, caminando por las calles en demanda de la liberación de
los presos.
El artículo aparecido en las planas de la prensa oficial de la Isla,
centrado en la figura del presidente norteamericano George W. Bush, dedicó
un espacio para justificar lo injustificable. El viejo dictador, quien
evidentemente, tuvo un papel decisivo en la detención y posterior condena de
75 activistas de la sociedad civil, insiste en utilizar contra ellos los
epítetos de costumbre. Vende patrias, quinta columnistas al servicio del
Imperio, anexionistas y otras caracterizaciones volvieron a ser empleadas
para desacreditar a los prisioneros de conciencia.
Castro señaló en su reflexión que ninguno de estos presos fue torturado, ni
privado del derecho a la defensa, durante los desmesurados procesos.
Igualmente pondera el sistema carcelario de la Isla por otorgar ciertos
beneficios a estos prisioneros, tales como recibir visitas de familiares y
acceso a pabellón privado. Así mismo nos habla de la generosa liberación de
alguno de estos reclusos debido al empeoramiento de la salud durante su
encierro.
El contenido virulento del escrito encuentra como contrapartida la respuesta
pacífica y civilista de los familiares de los prisioneros, que aprovecharon
el marco conmemorativo para desfilar por céntricas calles de habaneras, como
ya es costumbre. Cada protesta silenciosa trata de ser opacada por gritones
al servicio de la represión. Algún anciano y personas con mal talante lanzan
improperios contra las mujeres y ofenden a sus seres queridos en desgracia.
Las Damas de Blanco, les responden de manera muy diferente. Y esta es la
imagen que definitivamente va calando favorablemente entre los ciudadanos
que observan los hechos. La mejor ilustración de esta realidad viene desde
La Habana en la descripción de un testigo que presenció lo acontecido en la
conmemoración del quinto aniversario de la Primavera Negra.
“…fuimos
a la misa el Domingo 16 de marzo a marchar con las damas. Pero lo más
impresionante ocurrió el 19 de marzo. Ese día salimos de casa de Laura hacia
la Iglesia de la Caridad en la calle Salud. Con ella iban varias Damas de
Blanco y el periodista Carlos Serpa Maceira. Cada una de las Damas llevaba
en sus manos cuatro gladiolos, dos palomitas dibujadas sobre papel y dos
lazos blancos, para darlos a los transeúntes. Mientras se trasladaban por
Neptuno, pude ser testigo de la manera en que la gente se solidarizaba con
ellas. No las rechazaban, aceptando sus sencillos obsequios. Oí varias
expresiones de aliento: “sigan así que esos presos no han hecho nada y
tienen que salir libres”. Otra voz manifestó: “ellas son mujeres pacificas
que no se meten con nadie.” Quizás la frase que más me impresionó fue la
emitida por una señora cuando dijo en voz alta: “Esa son las damas de
blanco, son mujeres muy valientes. Esto jamás se había visto en Cuba.” Otros
no sabían acerca de aquella caminata pero observaban respetuosamente. Solo
unos pocos, por decir casi nadie, rompían las palomas o botaba los lazos
blancos que le daban. El ambiente aparentemente tranquilo, transpiraba
tensión. Carlos Serpa tomó fotos. Posiblemente la reacción aparecida en
Granma sea por el hecho de la aceptación que están teniendo las Damas entre
el pueblo. Esto les inquieta y quieren por todos los medios desacreditar a
las personas por la que ellas están pidiendo la libertad.”
Para el ex gobernante cubano no hubo nada oscuro en aquellas jornadas del
2003. Las detenciones masivas, los registros, el estado de terror, la
manipulación, los interrogatorios interminables para obtener una inculpación
de los detenidos. Más tarde los juicios condenatorios, las largas penas
impuestas y la odisea vivida en estos años por presos y familiares. Las
razones que han determinado el gesto bondadoso al que se refiere el escrito
realmente son consecuencia del acto represivo. La mayoría de los encausados
vieron como se les agravaban padecimientos que tenían antes de ser
encarcelados o adquirieron afecciones que antes no tenían. Todo debido a las
duras condiciones del castigo impuesto.
¿Qué tonalidad debe representar tanto dolor vivido?
Castro se empeña en buscar matices pálidos para representar el cuadro de
aquella primavera. Dice que usar el negro puede ser apreciado como un gesto
racista. Según su criterio es mejor el color blanco.
Precisamente ese es el han escogido las mujeres de los presos para
manifestar la esperanza y la paz que les anima.
En definitiva
no importan los colores que se utilicen para describir el horror del 2003.
Se trata de de una tragedia humana donde lo blanco y lo negro se unen para
significar el mismo drama. Cualquiera de ellos, ambos inclusive, quedará
recogido como una mancha indeleble en las páginas que la historia designe
para recordar al castrismo. La represión, revestida de negro, verde o rojo,
y el blancor de unas palomas de papel puede resultar una imagen alegórica
del triste episodio que le tocó vivir a muchos cubanos en estos tiempos.