Partido Demócrata Cristiano de Cuba

 

Inauguración Conferencia “Populismo en América”

Jueves 22 de noviembre

Es para nosotros los Salvadoreños y en particular para mí como Presidente de la República, un verdadero honor que el Salvador, esta tierra de libertad y democracia, sea la sede de un evento tan importante como éste.

El tema a tratar en este seminario internacional no puede ser más oportuno “El Populismo en América”.

El populismo es un flagelo que ha tenido una recurrente presencia en nuestro continente en diversos momentos de nuestra historia común.  Y digo flagelo porque los resultados de cada gestión populista en nuestros países han sido invariablemente el aumento de la pobreza, el envilecimiento de las instituciones y un generalizado sentimiento de frustración en los pueblos.

Contrario a lo que algunos piensan, el populismo no es un ideología, es simplemente una perversa estrategia de comunicación basada en hacer de manera irresponsable promesas que nunca se cumplirán y en vender ilusiones y paraísos terrenales.  El populista suele aparecer en nuestros países, en momentos de agudas crisis políticas y económicas.

Se presenta como una especie de mesías y secuestra cualquier tribuna para lanzar sus grandilocuentes mensajes.

En el fondo el populistas no es ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro.  No es socialista, ni liberal, ni conservador.  Adopta el lenguaje de cualquier ideología según las circunstancias.  Hay un momento en que el populista aparece como un dictador militar de derecha, como un comandante de izquierda, o como un civil socialdemócrata.

Hace mucho tiempo los líderes populistas solían hablar en nombre de la patria, la familia, las tradiciones y hasta en nombre de dios mismo.  Últimamente a estos falsos redentores les parece más efectivo hablar a nombre de los pobres.  A los populistas les gusta buscar enemigos externos o inventárselos para generar en los pueblos un irreal sentimiento de dignidad en la defensa de supuestos intereses internos.

En la actualidad América Latina vive una nueva oleada de populismo.  No son buenos tiempos para la democracia.  Los populistas han encontrado la manera de llegar al poder usando los mecanismos de la democracia, pero una vez se convierten en gobernantes se empeñan en destruir la democracia para eternizarse en el poder.

Sin embargo debemos reconocer que cuando los que creemos en la democracia no hacemos bien nuestra tarea, cuando los intereses particulares y de grupo, logran colocarse encima de las instituciones, se está preparando el caldo de cultivo donde nacen y se desarrollan los populistas.

A los demócratas nos corresponde fortalecer aún más las instituciones y garantizar las libertades pero no sólo eso, nos toca apropiarnos con responsabilidad de los temas sociales.  Debemos romper el mito de que estos temas son patrimonio exclusivo de los populistas de todo signo.

En lo personal estoy convencido que la mejor defensa del sistema democrático es hacer que la libertad se convierta en el marco ideal para la generación de más y mejores oportunidades para todos, para construir una agenda social orientada a elevar la calidad de vida de los sectores menos favorecidos.

En la construcción de esa agenda debemos participar los gobiernos, las empresas privadas y las instituciones de la sociedad civil.

Debemos tener presente que una vez que los populistas, llegados al gobierno por medio del engaño, logran liquidar la democracia, concentrar todo el poder y anular las libertades, es muy difícil sacarlos del poder usurpado.

Las consecuencias que pagan los pueblos al permitir que los populistas ganen elecciones son nefastas: empobrecimiento generalizado, bancarrota moral, sociedades desgarradas por el odio y la pérdida de la libertad.

Al inaugurar este seminario internacional promovido por la Organización Demócrata Cristiana de América, aprovecho para hacer un llamado a todos los demócratas y a todos los pueblos de nuestro continente, a cerrar filas para luchar contra el populismo, a cerrar filas para defender nuestras democracias y nuestra libertad.

Muchas gracias y que Dios nos bendiga a todos!


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