Rara
coincidencia de videos, testimonios y un fraude detectado
Miguel Saludes
El 13 de julio llegó en el 2008 con
su carga de malos recuerdos y algunos raros eventos relacionados con el
pasado. Justo un día después de conmemorarse el fusilamiento del General
Ochoa y otros tres condenados durante la causa Número 1 de 1989, un programa
televisivo de Miami exhibió ciertos materiales sobre dos de los principales
implicados en aquel evento. El contenido de estas imágenes, tras casi veinte
años del famoso sumario, supone una evidencia en detrimento de los
sancionados, a favor de su verdugo.
Los videos sacados de Cuba, aparentemente de manera clandestina, pretenden
demostrar la vida disoluta que llevaban los hermanos de La Guardia, en
especial el gemelo superviviente, actualmente ex carcelado por el régimen.
Una de las acusaciones de la fiscalía contra los acusados tenía que ver
precisamente con los desafueros sexuales cometidos por ellos en el escenario
de guerra angolano, razón que pareciera quedar demostrada en esta filmación
hecha por manos desconocidas.
No fue la única sorpresa de la semana. Durante la misma se produjo la
detención de Dashell Torralba, emparentada con otro de los defenestrados del
castrismo durante el célebre proceso ocurrido a finales de los ochenta. La
sobrina del ex ministro Diocles Torralba pasó a ser noticia en el 2002 tras
escapar de la isla con un video donde se mostraba a Fidel Castro en un
escenario poco conocido. Sin uniforme, vistiendo una especie de pijama, el
Comandante aparecía en plena vida hogareña. Algunos quisieron ver en las
escenas el lujo que disfruta el dictador. Lejos de ello, la muestra solo
permitía observar aspectos sencillos del hombre de gobierno en el entorno
familiar. Los nietos jugando alrededor del viejo patriarca. Una botella de
vino, cuya marca podía ser la más exquisita o la más barata, sobre la mesa
del comedor. La hasta entonces misteriosa esposa, conversaba con hijos y
nueras. A su espalda, en la pared de la cocina, colgaba una ristra de ajos.
Nada especial a no ser el destape de que Castro tenía una abundante prole.
Ni siquiera la residencia, colmaba las expectativas de lo esperado para
quien dispone de un país como si fuera su finca privada. Lo visto no se
acercaba, ni remotamente, a las marcas palaciegas establecidas por Ceaucescu,
Brezniev o tantos poderosos colegas del Comandante.
El aporte de la bella ex novia de Antonio Castro, por cuya exclusividad se
pagó una alta suma de dinero, más que perjudicial, resultaba un instrumento
que podía adecuarse para reafirmar opiniones favorables al gobernante
cubano. Lo peor vino cuando la joven implicó en sus declaraciones a su ex
compañero sentimental, auto acusándose de participar junto a este en
falsificación de pasaportes y documentos, con los que ganaba una buena
tajada sacada de los bolsillos cubanos con capacidad de acceder a esa vía
para irse de su país. Nunca hubo evidencias que confirmaran la participación
del hijo de Castro. Lo que sí quedó demostrado tras la reciente detención de
Dashell, es que ella era diestra en esos menesteres.
Para cerrar la jornada, el mismo espacio que expuso los materiales sobre los
desmanes de Tony y Patricio, enfocó la atención sobre el caso de Hilda
Molina. El énfasis estuvo puesto en señalar el pasado que pesa sobre la
doctora sometida por el régimen castrista a una especie de prisión
doméstica. Los testimonios presentados resaltan aquella época en que Molina
era una activa colaboradora del sistema comunista, disfrutando del favor de
los dioses del olimpo caribeño. Curiosamente este programa parecía reafirmar
un reciente escrito en el que Castro acusa a la neurocirujano de mentir
sobre las motivaciones de su destitución del CIREN. Según el ex mandatario,
ella intentó apropiarse del Centro Internacional que dirigía, una atribución
intolerable para el Zeus de Cuba, que castigó la irreverencia con una de sus
terribles tronadas.
Pero lo que el Comandante diga de los caídos en desgracia no merece mayor
asombro. Lo interesante de todo se encuentra en la manera en que funcionan
determinados resortes, disparados en los momentos más convenientes y la
repercusión que adquieren en el contexto externo, de donde los efectos de
rebote resultan favorables al gobierno totalitario de la Isla.
Es sabido que Hilda Molina, los hermanos La Guardia, el General Ochoa, el ex
canciller Robaina, el ex ministro Torralba, los familiares de estos, y
tantos de los que se subieron en la parte delantera del carro de la
Revolución para caer un día bajo sus ruedas implacables, no eran seres
impolutos. Participar de los beneficios que el poder totalitario obsequia a
sus fieles seguidores, conlleva a una peligrosa tentación y entraña doble
peligro: el costo que hay que abonar por ese favoritismo y las mañas de
quien quiere mantener bajo control a sus seguidores más cercanos. Con la
misma espada que un día fueron enaltecidos se les decapitó tan pronto
rompieron las reglas, o simplemente se hicieron molestos.
Lo que resulta raro en todo este episodio es que al final las revelaciones
de los videos indiscretos o el testimonio de los que llegan con sus
informaciones inéditas, oportunamente sustraídas, redunden en pro de la
dictadura. Y no es que se quiera levantar en un pedestal a los que por
entregar el alma al poder terminaron siendo sus víctimas. Los comentarios
suscitados a raíz de emitirse estos programas y la detención de Dashell
Torralba, parecen confirmar que detrás de la incidencia coincidente de estos
hechos hay algo que no es casual. Según el criterio sostenido por muchas
personas, Raúl Castro estaba en lo cierto cuando señaló de corruptos a los
involucrados en el caso Ochoa. Tampoco se equivocaba su hermano al decir que
la Molina era una aprovechada. Y mucho menos respecto a la personalidad de
la sobrina de Torralba, quien con sus malas acciones deja caer un velo
oscuro sobre la reputación del tío. Videos, pruebas, testimonios y el
descubrimiento de un fraude en Miami, todo extrañamente imbricado.