Chávez en el
umbral de su totalitarismo
Yaxys D.
Cires Dib
El
presidente venezolano está a punto de dar formal sepultura a la democracia
en su país, iniciando así la era totalitaria. Con abundantes paños tibios y
complicidades ha contado Chávez durante estos años de la degeneración
democrática en Venezuela. A pesar de ser un tipo grotesco, vulgar y con
visos de antidemocrático, cosa que es vox populi en los círculos
gubernamentales extranjeros, la aquiescencia ha sido la nota característica
en el ámbito internacional, sólo excluyendo el portazo que le dieron en sus
intenciones de pertenecer al Consejo de Seguridad, lo más seguro porque la
votación era secreta. Ya fuera por petróleo barato, subsidios, compra de
deudas, créditos, necesidad de mantener los contratos de suministro de
combustible o porque su discurso es excitantemente antiyankee, sus
admiradores no han dejado de serlo –aunque algunos con discreción- y sus
detractores no han pasado la línea del discurso crispado pero retórico.
Pocos se han tomado en serio el peligro que implica Chávez para Venezuela y
para los países vecinos. Así es la sociedad internacional y quien no me crea
que busque las noticias sobre la reciente sesión del Parlamento Europeo
donde se trató el asunto de RCTV, que a pesar de ser aprobada la nota que
reprocha el actuar del gobierno de Venezuela, no deja de ser una burla
traicionera hacia el pueblo venezolano, al contar la resolución con un
respaldo de 43 diputados de los 784 que componen la cámara.
Sus
sucesivas victorias en las urnas, aunque alguna un poco turbia, han servido
de pretexto perfecto para que los hipócritas -que aunque saben que
democracia es más que elecciones- le dieran su voto de legitimidad. Ahora
vemos las consecuencias de esa inmoralidad internacional y en parte
nacional: estamos a las puertas de un nuevo régimen totalitario en América,
cosa que puede tener resultados nefastos en la política regional y en las
proyecciones europeas hacia Latinoamérica. Para Estados Unidos, que se ha
desentendido de la región, el problema grave llegaría si, a consecuencia del
nuevo régimen político y de los acaloramientos ideológicos que subyacen en
las relaciones bilaterales, se comenzase a afectar al cumplimiento de los
contratos comerciales petroleros que ambas naciones tienen suscritos. El
incumplimiento de dichos acuerdos sería visto como una amenaza a la
seguridad nacional de los EEUU, siendo lo único que haría al gobierno
norteamericano actuar más allá de los comunicados.
Durante
estos años Chávez ha ido concentrando en sus manos el dominio sobre los
poderes del Estado. La Asamblea, los tribunales en especial el Tribunal
Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y demás instituciones,
son una burla a la democracia, una pandilla de abyectos y corruptos que
mientras le ríen las bufonadas al presidente se aprovechan del pueblo. Ya
está en la red el último informe de Transparencia Internacional, ahí podemos
ver lo relacionado con la corrupción en Venezuela. Ahora el presidente va
contra RCTV, uno de los medios de comunicación privado más importante de
Venezuela. Chávez quiere quitar de su camino a los medios opuestos a su
discurso y quiere comenzar golpeando mortalmente a éste, pero pronto irá por
los otros, hasta que no quede ni un resquicio para la libertad. La medida
totalitaria puede salirle bien al dictador si los ciudadanos, que en su
mayoría se oponen a la misma, y si los grupos empresariales y gremios
nacionales e internacionales dejan que todo caiga en el olvido. Pero la
acción podría suponer el inicio de un período negro para el chavismo si los
grupos no se dan por vencidos y defienden su causa en esta batalla hasta el
final. Creo que este momento es trascendental para Venezuela, inclusive más
que cualquier cita electoral anterior o futura. El radicalismo chavista y su
estilo fáctico de gobernar comenzará a encontrar cada vez más detractores
internos y la oposición confirmará la idea de que por la vía electoral será
cada vez más difícil terminar con el régimen. A ello habría que sumar que
desde hace varios meses el propio Chávez viene legitimando por pasivas y por
activas los medios que pueden ser utilizados en su contra.
“La
solución está en manos de los ciudadanos”, frase tan utilizada a nivel
internacional para desentenderse de los asuntos internos de un país, resulta
ser una gran verdad y un sano consejo en la Venezuela de hoy. Todavía están
a tiempo los líderes políticos y sociales de atraer a la causa democrática a
la parte de las Fuerzas Armadas y de la población que se resiste abierta o
discretamente a las locuras del presidente.